Por amor al Arte
Anita Picazo, una joven de 25 años, cuenta
cómo la danza está presente en todos y cada uno de los aspectos de su vida. Una
pasión que nació desde chiquita y sigue viva como si fuese el primer día.
| "Cuando bailo soy yo en mi máxima expresión" |
A las corridas como siempre, balanceándose entre sus mil
trabajos, suplencias y “changas”, Anita nos lleva a viajar con ella desde el
trabajo hasta su templo: la escuela de danza. En este recorrido en auto de
media hora tenemos la posibilidad de conocer a fondo su profunda relación con
la danza. Ella misma se define como brindidancer
(debido al nombre de su profesora Luli Brindisi, de la cual es fan, quien
la hizo amar aún más el baile). Si hay una palabra que describa esta entrevista
es pasión. Pocas veces escuché a alguien hablar con
tanta exaltación y amor hacia algo.
A pesar de ser licenciada en Publicidad, trabajar como diseñadora
digital, auxiliar en un colegio bilingüe de La Lucila y ocupando una suplencia
en otro ubicado en San Isidro, por amor
al arte da clases de baile a niñas de 5 años, en otro colegio de la zona.
En constante contacto con niñas les ha transmitido su pasión hacia la
danza y
más de una la ha seguro y se anotó en la escuela donde la propia Ana toma
clases.
- ¿Desde hace cuánto que bailas?
-Desde los 5 años hasta el
día de hoy que hago comedia musical, nunca dejé de hacerlo. Cuando tenía 6 años
tome mis primeras clases de Danza Clásica, pero hice sólo un año, y luego
también hice Danza Jazz, árabe, hip hop y reggeaton. A los 18 volví al clásico
y de los 20 hasta hoy que tengo 25 no paré, tomando clases de danza clásica, danza
jazz fusión y lyrical jazz. También durante cuatro años tome clases de canto.
-Ah ¡no te falto nada!... y, ¿cómo empezaste?
-Cuando era chiquita empecé
porque me mandó mi mamá claramente, pero me acuerdo que me gustaba muchísimo.
Igualmente siempre fui a un colegio doble turno y muy exigente. Nos llenaban de
tarea, lo que hacía que no me quedara mucho tiempo para actividades
extracurriculares. Desde los cinco tuve comedia musical en el colegio y de a
poco empecé a desarrollar una pasión por todo lo que involucraba esa actividad,
actuar, cantar y bailar. Sin embargo cuando terminé el colegio me di cuente que
la disciplina que más disfrutaba era bailar.
-¿Cuál crees que fue la mejor experiencia que te dejo la danza?
-Tengo miles de anécdotas y
experiencias desde conocer a las que hoy son mis mejores amigas, a sentir la
adrenalina antes de un show o llegar muerta a mi casa después de ensayar. Pero
hace dos años me fui a Nueva York, a hacer un curso en el Broadway Dance
Center, que fue una de las mejores vivencias que tuve. Se vive la disciplina,
pasión y compromiso al extremo.
-¿Cuántas veces ensayás por semana?
-Hoy estoy tomando clases de
lunes a jueves y algunos sábados o
domingos para distintos shows o eventos que surgen a lo largo del año.
-¿Y no llegás exhausta al final del día? ¿Cómo manejas el resto de
responsabilidades con esto que lo hacés porque lo disfrutas?
-Yo creo que lo disfruto
tanto que es eso lo que me hace seguir. No lo sufro, no lo pienso así. Es de
los cansancios más lindos, llegar contenta y satisfecha a tu casa casi todos los
días de la semana porque tenés la posibilidad de hacer lo que amás, aunque sea
un rato.
-¿Qué es lo que te genera la danza?
-La danza me genera una
sensación que no me genera nada más en el mundo. Cuando bailo puedo olvidarme de
todo lo demás, no importa qué hice ese día, qué hice ayer o qué tengo que hacer
mañana. Cuando bailo una coreografía no importa si estoy enojada, enamorada o
lo que sea, cuando bailo solo puedo sentir la música, interpretar y jugar con
la canción que estoy bailando, moverme
con la música y sentir cada tiempo en mi cuerpo.
Cuando entreno, en lo único
que pienso es en dar lo máximo de mí para seguir creciendo. En la danza uno
puede tener la mejor profesora, y tomar miles de clases, pero si uno no se
concentra en poner su cuerpo disponible y concentrarse en cada músculo que
tiene y aprovechar cada minuto de clase, cada consejo uno no va a crecer. Solo
uno sabe cuánto esfuerzo está poniendo realmente en que esa pierna suba un
poquito más (ríe).
-¿Qué es la danza para vos?
-Es ese algo que me permite expresarme, sacar todo las emociones que
tengo adentro mío y traducirlas en movimiento e interpretación. Nunca me siento
tan yo como cuando estoy bailando. Creo que la mejor versión de mi es la que
baila, la que se siente más pura, más real. Es algo que no quiero dejar de
hacer nunca, ni voy a dejar de hacer nunca, porque abandonar la danza sería
abandonarme a mí misma.
-No (ríe). La comedia
musical en su totalidad se acerca mucho, pero creo que es porque la danza está
ahí metida también.
-¿Podrías compararlo con algo?
-(Contestando entre risas) Es
muy difícil, creo que no siento nada igual, pero bailar creo que me hace tan
feliz como estar enamorada
-¿Qué es la pasión para vos?
-Pasión me genera la danza.
Creo que la pasión es ese sentimiento totalmente puro de ser uno mismo, de
disfrute, y de sinceridad con uno mismo.
-¿Vos crees que la palabra pasión es lo que describe tu relación con
la danza? ¿En qué lo notas?
-¡Absolutamente! No lo dudo, lo noto dentro mío, en lo que
siento adentro mío mientras bailo. No importa donde esté, si estoy en una
clase, en un escenario, en un evento, en un show, o en mi cuarto bailando
frente al espejo ¡siento siempre lo mismo! Bailar me genera mucho placer, me
ayuda a enfrentar la vida, situaciones difíciles y situaciones lindas también.
Me acompaña día a día y me motiva a crecer en esto y en todos los aspectos de
la vida.
| Exposición Lyrical Jazz 2017 |
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